Estás tumbada mientras mis manos acarician tu espalda. De rodillas, mi deseo se transmite hacia las manos que, mudas, hablan a tu piel.
Entreabres las piernas, justo para que mis manos puedan rodear tu sexo sin tocarlo. Dejo el regalo de mis caricias a tu puerta y no quiero entrar, por ver si sale tu deseo a recogerlas, vestido solo con tu respiración entrecortada.
Y tu y yo sabremos que saldrá, por que ni yo podré aguantar más ante tu puerta, ni tu sin pedirme que entre en tus sueños y te ame.
jueves, noviembre 30, 2006
Pequeña fotografia de deseo
martes, noviembre 28, 2006
Miradas
Miradas que nos descubren entre la gente. Palabras y frases que se convierten en ojos que se miran. Un hombre libre que nos mira desde fuera del agua y desde dentro del deseo. Un hombre que tiene ahora rostro donde antes había solo palabras. Una mujer delgada y muy bonita. Subimos a sentarnos y conocernos un poco más; bebemos y reímos y se cruzan miradas en un ambiente siempre cargado de sensaciones excitantes. Me gustan, me hacen sentirme bien, tranquila y confiada. Pero a todos nos gusta movernos entre la gente y sus miradas, y nos separamos. Me miras. Tus ojos brillan y tan bien se explican que no son necesarias las palabras. Se lo que quieres, sabes lo que quiero.
Y ahora nos recostamos junto al agua. Y parece que morimos de deseo en cada caricia compartida, en cada beso que nos damos. Pero ahora tú quieres ser el actor que actúa solo y únicamente para mí, y yo soy espectadora que se abandona a tus manos y miradas. Siento tus besos en mi cuello, en mi pelo, tus dedos me acarician despacio y tú notas el deseo de mi cuerpo. Lo notas y lo acallas con tu boca y tus labios, tus manos y tus dedos. Y nos miran. Y nos gusta. Nos gusta que midan nuestros cuerpos, que sus miradas se deslicen piel abajo, por la piel hasta los sexos.
Es una noche de juego donde se apuesta con miradas. Doble o nada a ese cuerpo que cruza aquel espacio. Todo al rojo que se coloca ya lejos de tu cuerpo. Miradas que se cruzan, cargadas de deseo.
Y entramos en el agua donde ella y tú os unís para abrazar y acariciarme, donde nuestros sexos se buscan y se encuentran convirtiéndonos en uno. Mientras hacemos el amor tú me susurras palabras al oído que estremecen y encienden mis sentidos; ahora sólo soy capaz de ver y entender una mirada, la nuestra, pues ya nada ni nadie tienen sentido más allá de nuestro abrazo.
Subimos. Hasta arriba. Pero no subimos solos, no estamos solos. Caricias ajenas tan cercanas que se pueden escuchar los deseos que se callan. Tan cercanas que basta alargar un poco el brazo para tocarlas, que encienden aun más nuestro deseo, que casi se pueden oler y sentir en la propia piel. Se puede notar el sabor del sexo al respirar. El agua se convierte en una mirada que observa todo. Comparando deseos, alternando sueños, retando a caricias el espacio mínimo que separa nuestros cuerpos. Está tan oscuro que podemos ver nuestros sueños. Todo está al revés, de tal manera que olemos sus miradas, vemos el tacto de su piel, olemos los sabores de sus sexos, unidos como nos unimos nosotros junto a ellos. Un beso, una frase de deseo, una caricia. El roce de otra mano pequeña y delicada en la mía, tus labios rozando mi sexo. ¿Somos cuatro, o somos dos? ¿Que espacio puede haber entre dos sueños? Se confunde el tiempo y los espacios. Se cruzan las miradas y el deseo. Deseo de mirar y ser mirado. De traducir el deseo de los otros en las siguientes caricias que realices. Mirar otro cuerpo y descubrir el tuyo. Observar otro deseo, aumentar el nuestro.
Te quiero. Me quieres. Hay momentos que no importa quien diga que.
Siendo cuatro en el agua, el destino sigue siendo el mismo
Nos gusta mirarte
Nos gusta mirarte cuando te vistes. A los espejos, a la colcha arrugada sobre la cama, a las tazas de café recién hecho encima de las mesillas, al cenicero lleno de la noche pasada, al despertador. Nos gusta verte sencilla, mientras intentamos memorizar cada parte de tu cuerpo para esperar el momento que la veamos de nuevo.
viernes, noviembre 24, 2006
Mapa azul de tu cuerpo en el agua
Tu cuerpo define enrevesados mapas en el interior del agua en la que estamos. Y como un explorador te abarco con mis brazos, como un cartógrafo marco paralelos y ecuadores. Busco el mar en tu espaldam delimito fronteras en tu pelo, señalo cabos y marismas en tus piernas. Y al final, tengo el atlas de mis sueños.
Hay palabras que se agolpan asustadas a la puerta de tu boca. y entonces soy como ratón de biblioteca, buscando índices de deseos en tus ojos. Y abro de par en par los libros que te llenan. Y recorro como un ciego tu piel, leyendo con los dedos. Amor, pasión, deseo. En tu sexo descubro la definición de cielo. Me escribes en el agua con tu cuerpo mmil te quieros.
En matemáticas y fórmulas absurdas hacemos perderse a las miradas que nos siguen. Donde ven dos, nosotros nos empeñamos en ser uno. Donde ven agua, nosotros vemos cielo. Si ven abrazos, sólo versos vemos. Creen que nos miramos y, sin embargo, sólo decimos: te quiero.
Esta noche
jueves, noviembre 23, 2006
... y más quiero
...Y tu cuerpo quiero. A merced de mis deseos, de mis besos, de mis labios. Quiero estremecerte a cada paso que den mis dedos, a cada trozo de piel bendita que recorran mis caricias. Quiero que tus pezones endurecerse deseen bajo el tacto de mis manos, y que tus pechos en ellas quieran definir sus bordes. Quiero ser tan suave como el más leve de tus sueños, y tan duro como el más fuerte de tus ocultos anhelos, y saber el momento exacto en que desees que sea. Quiero que tu piel sea guía, reglamento y norma, medida de mis deseos.
Quiero que en todo momento midas la distancia de mis dedos a tu sexo, y que quieras reducirla a cada instante. Y que eleves tu cuerpo levemente a su contacto, y que entonces te venza tu deseo. Quiero que cierres los ojos y no puedas ver más allá de mis ofrendas a tu cuerpo. Quiero que tus manos quieran aferrar aferrar mi sexo, y que su dureza aumente tus ansias de en tu interior tenerlo. Quiero que te corras, quiero masturbarte, quiero que mis dedos te follen y te guste. Quiero borrar del diccionario todo lo que no sea polla, o coño. Quiero que no pienses en otra cosa que en tenerme.
Quiero no poder más, quiero no aguantarme. Quiero que mi polla este tan dura que me duela. Quiero que te abras porque quieres recibirme. Quiero susurrarte al oido mi deseo de follarte. Quiero que mi sexo te posea, y a la vez mis sueños, y a la vez mis restos. Quiero hacerlo tan bien que puedas recordarlo a cada paso, en cada sitio, y que te vuelvas a estremecer en su recuerdo. Quiero alargar el tiempo de cada empuje, de cada beso, de cada centímetro de piel que te entre dentro. Y perderme de nuevo, y que me eches de menos mientras subo al cielo, por un segundo al menos. Quiero que me veas derrotado y me pidas victorias y como en los cuentos, tres deseos: Que no me vaya, que te quiera, que te sienta.
miércoles, noviembre 22, 2006
Es domingo en el aire
En el agua todo es nuestro. El tiempo, las caricias, nuestros labios. Todo es nuestro. Son nuestros los ojos que nos miran, los cuerpos que miramos.
En el agua hay un espacio sin luz, un cuarto oscuro. Donde no podemos ver, dejamos que miren nuestras manos, nuestros labios, nuestras bocas. Tumbo tu cuerpo sobre un espacio negro y oscuro, y busco tu sexo con mis labios para poder llenarlo de colores. Tu sabor inunda mis sentidos, y existe la luz porque te beso. Hay preguntas imposibles con la respuesta escondida tras los pliegues de tu sexo. Las busca mi boca, las encuentra mi alma y las entiende mi sexo, que a la vez quiere plantearte su deseo. Te llega, y como siempre, tus sueños se derraman en el agua en el que se ha convertido el espacio que ocupamos.
Nos movemos en el agua, nadando por unas escaleras hacia abajo. Mientras te cambias admiro tus perfiles, como siempre, y lamento una vez más que mi memoria no podrá recordar tanto deseo.
Y al agua volvemos. Alguien intenta entrar en nuestros sueños, sin saber que miradas dejamos entrar en nuestro encierro. Así que tenemos que salir, pero da igual. Llevamos el agua en nuestros cuerpos. Y nos amamos de nuevo. Y de nuevo mis dedos recorren tu sexo y despiertan tu deseo. Por mucho que te pruebo, nunca sabes igual, igual que el viento. Te poseo desde atrás para comprobar que eres tú quién me posee por delante. Ya no se si es mi sexo el que te entra, o es tu sexo el que me cubre.
Y de nuevo... de nuevo estoy rodando entre tus sueños, y muriendo un poquito en un instante.
Y luego, no hay paz comparable a la que encuentro en tu mirada. No hay tranquilidad que se compare a la que surge de mis manos acariciando tu descanso.
Y entre tanto cielo, de nuevo nos llama el agua. Y mientras te sumerges intento capturarte en meras fotos. Y a cada una de ellas, de cada una de esas fotos, comprendo más la inutilidad de intentar encerrarte en ningún sitio. Y me llamas. Me llamas desde el agua, desde donde ya habían acudido mis miradas y mis sueños. Y solos en el agua, una vez más, te susurro versos de canciones que sin duda se escribieron para que hacerlas susurro en ese preciso instante. Y mi sexo despierta en tu roce. Y te abrazo. Y te hago el amor. Y me haces el amor sentada en mi. Una vez más. Es domingo en el aire. Y que más da. Nosotros estamos en el agua.
martes, noviembre 21, 2006
¿Recordáis? También nos gusta mirar.
Pero también nos gusta mirar. Así que entrad al agua con nosotros y dejad que lo hagamos. Podemos empezar diciendo que posición os gusta más, o enciende mejor vuestras pasiones. Como os sentís más a gusto aquí, en el agua, o en vuestra cama. Nosotros también contestaremos, claro está.
Entrad al agua, y dejadnos mirar.
sábado, noviembre 18, 2006
Hoy
Te deseo. Hoy no es un día anormal por eso, desde luego. Lo hago todos los días. Pero ahora, cuando estás en el baño arreglándote para mí, con el agua que nos une y define resbalando por tu cuerpo desnudo, lo que me apetecía era escribirlo. Me apetecía que lo supieran todos una vez más, porque una vez más te deseo. Aunque no sea nuevo, aunque sea lo de siempre. Me da igual. Me da igual repetirme. Te deseo
jueves, noviembre 16, 2006
Viento
Viento (ves) soy en tu presencia.
martes, noviembre 14, 2006
De nuevo esta noche
De nuevo esta noche quiero amarte. Quiero verter aceite en tu pecho, y que mi mano lo extienda. Quiero de nuevo sentir crecer tus pezones ante mis caricias, y entonces, de nuevo, posar mis labios sobre ellos. Quiero arrodillarme ante ti, y posar entonces mi sexo sobre ellos. Y probarnos las mutuas durezas en sueves caricias convertidas. Quiero que se vaya la luz y no me importe.
De nuevo esta noche quiero amarte. Quiero que el aire en agua se convierta. Y bucear en ella hasta tu sexo. Quiero sentir como el agua besa ambos nuestros labios. Y se mete entre tu sexo con mis labios. Que agua mi lengua sea, que agua tu sexo muestre. Y beber hasta saciarme de tu alma, que habrá viajado sin duda para ser agua que bebo de tu sexo. De nuevo quiero recoger agua de tu cuerpo, agua que sepa a ti, y que lleve escrito tu nombre en cada gota. Quiero desbordarte de deseo, para luego recogerlo entre mis labios.
De nuevo esta noche quiero amarte. Quiero que me pidas que te ame. Que sin salir del agua te penetre. Quiero que de pie te pongas, y de espaldas. Quiero meterte la polla, y por eso la llamo por su nombre. Quiero que tu sexo sea coño, y sea mio, y sea siempre. Quiero moverte y que te mueva, y mover el aire, y mover el suelo, y mover el mundo, y mover los sueños. Quiero que cada entrada sea un golpe, sea un verso, seas mia. Quiero que notes como fluyo en ti, y me derrumbo. Y quiero sonreir, de nuevo, tras hacerlo. Y sentirme cansado, exhausto, lleno, pleno, feliz, mojado, claro... y que no quepan más adjetivos ni los quiera.
De nuevo esta noche quiero amarte. Y de nuevo en el agua que creemos.
lunes, noviembre 13, 2006
De vuelta al agua
Son ya pasadas las tres y llevamos un par de horas de charla encima. Aunque sea la noche de la lencería el local se encuentra bastante lleno de gente que se mueve entre los diferentes pisos, de modo que nos cuesta encontrar un sitio tranquilo y en penumbra donde sentarnos. Unas copas y continuamos nuestra charla, pero enseguida una de sus manos se mete entre mis piernas y comienza a acariciarme. Suspiro y cierro los ojos para volver a abrirlos y encontrarme los suyos clavados en los míos. Introduzco mis dedos en su pelo y tiro de él de manera suave mientras me besa. Le deseo. Sus besos bajan por mi cuerpo y me recuesta sobre el asiento haciendo que le desee aun más. Me encanta sentir la humedad de su boca en mi sexo, su lengua en mi interior, me gusta sentir esos labios que tanto y tan bien me conocen y me dejo llevar por ellos a donde solo su dueño sabe llevarme.
Nos vamos a la parte inferior donde la ropa no tiene sentido. Le gusta verme así, andando desnuda, le gusta mirarme y que otros me miren. Me acerco, le provoco y le acaricio y el calor de su sexo en mi mano hace que me excite nuevamente. Me arrodillo ante él y acercando mis labios a su cuerpo le recorro una vez y otra vez, notando el casi imperceptible temblor de su cuerpo, oyendo los leves gemidos que salen de sus labios. Quiero entrar en el agua y el parece entenderlo sin que medie una sola palabra entre nosotros. Porque en el agua, entre las burbujas y el calor con sus manos en mi espalda, y su cabeza entre mis pechos le pertenezco y me pertenece por completo. Aquí es donde siento que no existen ni los sueños ni los recuerdos, es donde noto que no hay distancia alguna que nos separe. No existe nada ni nadie. Aquí, y él lo sabe, le entrego algo más que mi cuerpo.
viernes, noviembre 10, 2006
El post de hoy
En el post de hoy me gustaría enamorarte. Que leyeras cada frase y me quisieras un poco, tan sólo un poco más. Y que al terminar de leer el post de hoy, te apeteciese verme un poco, tan sólo un poco más. Y así volver a ver a tus ojos sonreir.
Quisiera que el post de hoy encendiese tu deseo. Que fuera como un abrazo fugaz en el pasillo, con mis manos buscando tu pecho, con mi sexo pidiendo tus manos. Quisiera que el post de hoy consiguiera moverte un poco en la silla, recordando mis manos en tu piel.
Y como no hay palabras ni caricias suficientes para decirte todo esto. Como no me siento capaz de escribirte ni decirte de veras lo que siento por ti, como nunca lograre sino un reflejo de lo que siento, por ejemplo, al mirarte de perfil y verte sonreir, por eso, en lugar del post de hoy, te he escrito este.
jueves, noviembre 09, 2006
Tu piel
martes, noviembre 07, 2006
Besarte pero no tus labios
Besarte pero no tus labios. Hacerte el amor sin utilizar mi sexo. Te añoro tendida ante mi. Dispuesta a recibir mis besos que no son besos, mi sexo que no es mi sexo. Que sólo haya un punto donde dejar deslizar tu cuerpo, y que se derrame allí el sabor de tu deseo, y llenarme de él, alimento de mis sueños y mi anhelo. Que se te vayan cayendo los colores grises a golpes y mordiscos, y caricias, y besos que no son besos, y mi sexo que no es sexo.
Y que te muevas al compás de mis empujes, como si fueran tu cuerpo olas que rompen en mi arena, ondulado deseo de alcanzarme y de mojar mi cuerpo.
Y como siempre, mis manos querrán dejar de ser manos para ser mi sexo, e intentaran besar sin ser un beso, acariciando tus centros y tus sueños.
Quiero que como siempre no puedas ni quieras aguantarte, y que alcances lo que quieres alcanzar, aquello que nunca quieres que se escape, y que lo sientas tanto que el suelo quede plagado de huidizas tristezas, y que sólo quede el color de tus ojos al cerrarlos, viendo el mundo a través de mis besos que no son besos y de mi sexo que no es sexo.
Y que te duermas... y seas feliz
Esta noche
Te espero. Esta noche. Porque la ausencia de tu cuerpo produce un vacio en mi alma, porque noto desesperación en tu mirada.
Esta noche voy a dejar mi puerta entreabierta, apenas un resquicio, sí, pero lo suficiente para que entres poco a poco, despacio. Pero ven desnudo, para que te pueda ver, para que no pueda volver a confundirme en la penumbra de la noche.
Me voy a arreglar pensando en ti y me voy a poner el vestido que tanto te gusta, ese que esta hecho de deseo. Y dejaré que me acaricies con los ojos, permitiré que me sientas otra vez entre tus brazos. Y volveremos a besarnos como lo hicimos por primera vez en una estrella.
Quiero volver a sentir como tus labios me recorren haciendo que mi piel se estremezca. Quiero sentirme pequeña entre tus brazos. Quiero tus manos en mi pecho mientras pronuncias mi nombre y me oyes suspirar. Quiero tu sexo entre mis labios, tus labios en mi sexo. Quiero entregarme a ti y que te pierdas en mi cuerpo. Quiero...
Ven. Esta noche. Pero despacio.
domingo, noviembre 05, 2006
Te deseo
Te deseo.
Te deseo cuando estas en la cocina. Deseo colocarme tras de tí, de tal manera que nada pueda pasar entre nosotros. Y apretarme junto a ti. Y decirte al oido estas dos mismas palabras. Te deseo. Y abrazarte al mismo tiempo que te beso en el cuello, y mis manos se deslizan hacia tu piel, porque saben que ese es y no otro su unico destino.
Te deseo
Te deseo cuando te veo durmiendo. Cuando coges la postura 159, y yo deseo despertarte, pero sin cambiarte de postura, y rellenar de besos y caricias absolutamente todos tus sueños. Te deseo aunque se que no te gusta despertarte.
Te deseo
Te deseo cuando paseas junto a mi. Cuando se que no me miras y observas un libro o un vestido en una tienda. Y entonces deseo llegar a casa cuanto antes y compartirte con el aire que respiro, y hacerlo a través de nuestro labios.
Te deseo
Te deseo cuando te levantas en ropa interior y me muestras tu cuerpo. Te deseo al alejarte con tu andar, leve y exquisito, flotando entre el viento y mis miradas. Te deseo cuando vuelves y me miras, y me respondes con los ojos al deseo.
Te deseo.
Te deseo ahora que no estas, que estas tan lejos. Te deseo al verte en tu montaña, mirando horizontes sin mi rostro. Te deseo ahora que mi piel te busca sin encontrar respuesta. Te deseo ahora que no tienes deseo.
Te deseo, aun cuando no te importe.
sábado, noviembre 04, 2006
Delante
Me apetece acariciarme para ti. Dejarte tumbada delante de mi, y dejar que me acaricies, pero sólo con tus ojos. Dejar que me recorras con la mirada, mientras mis manos te muestran lo que quieren de ti. Crecer en tu mirada y en mis caricias, hasta que veas mi sexo deseando tus manos. Y entonces me vuelvas a enseñar como alguien se puede volver loco de deseo junto a ti.
viernes, noviembre 03, 2006
Bienvenidos de nuevo
Bienvenidos de nuevo. A los que ya conociais el blog, ya sabeis lo que hay. A los que entran por primera vez, deciros que venimos de blogs.ya.com/nosgustaelagua. Poco a poco iremos añadiendo, sumando... mojándonos. Bienvenidos de nuevo.














