domingo, abril 29, 2007

Mis manos ciegas

Me gusta mirarte con mis manos ciegas. Así debo mirarte muy de cerca. Tan cerca que pueda leer el braille del deseo en tus perfiles. Desgranar palabra a palabra frases enteras de tus pezones, endurecidos por la lectura de mis miopes dedos.
Tan cerca que el fluir del agua de tu sexo entre estos mis dedos ciegos, me cuenten la receta del sabor de tu deseo. La humedad de tu coño me sabe a sueños donde tan sólo me dices "te quiero".

Tu piel se convierte en una enorme página que no pueden parar de leer mis manos ciegas, mis labios ciegos, todo mi cuerpo ciego. Es tu espalda un cuento, tu culo una leyenda, tu nuca una frase hermosa, poesía tus piernas, relato corto tu ombligo, versos de amor tus labios y desde luego novela genial tu sexo.

Me gusta pronunciarte con acento perfecto y lentamente, para que no pierdas ningún significado. A veces tus recodos esconden diccionarios. Y defines palabras como amor, sonrisa o beso. Guardas el secreto de las palabras que significan todo lo que quiero.

Y quiero acentuarte, porque no debo descuidar mi ortografía. Así que te haré palabra águda si tus labios reclaman a la tilde de mi sexo, llana si la acoges en tu pecho, y esdrújula genial cuando entre en ti, con la sana intención de dejar toda lectura a cambio del placer de sentir que es factible estar dentro de un sueño.

Fotografía: Jack Acrey

sábado, abril 28, 2007

Pero...

... que maja eres!!!
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viernes, abril 27, 2007

Tanto monta...


Me gusta que me atrapes, que me rodees, que te llene, que me mojes, que te mojes, que te alejes y te acerques.

Me gusta volver e irme, notar tus labios, cambiar de ritmo, sentirme dentro, empujarte, resistirte, derrotarte, ser vencido.

Me gusta que seas cielo si quiero aire, que húmeda estés si quiero agua, que fuego tengas si siento frío, que como brisa corras si calor tengo.

Me gusta que para sumar diez tu seas siete y yo tres, y luego volvamos al dos y al ocho, al seis y al cuatro, y nunca dejemos el cinco y cinco.

Me gusta tener tu sexo alrededor del mio casi tanto como del tuyo tener dentro el mío.


Fotografia: Samantha Wolov

jueves, abril 26, 2007

Cuídate, por favor.


No hay nada mejor que comer sano....
y yo quiero que te cuides mucho.
Sólo lo hago por tí, ¿no crees?

Fotografía: Mandy-Oxy
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miércoles, abril 25, 2007

Y tú sin enterarte...

Es completamente de noche, pero no se por qué motivo me despierto. Probablemente porque no estas a mi lado y sin quererlo, eso me desvela. Me muevo en la cama inquieta, no se donde estás. Así que me levanto sin hacer ruido. Por la puerta levemente abierta, aparece un pequeño resplandor y me asomo. Es la televisión. Ya se donde estas. A través del largo pasillo y sin mis lentillas, apenas te entreveo. Me acerco caminando despacio, intrigada y me quedo tras la puerta para mirar. Estas reclinado en el sofá viendo una película. Tus manos acarician tu sexo suavemente y un cúmulo de emociones me asaltan de pronto. Así de pronto siento el deseo de entrar, sorprenderte y “ayudarte”. Pero enseguida me asalta otra con mucha más fuerza. Curiosidad, mucha curiosidad. Nunca te he visto si no estoy yo delante. Ahora puedo mirar sin que te des cuenta, no te sientes observado, y no buscas nada más que tu propio placer, sin ningún impedimento, sin hacer absolutamente nada más. Y llena de curiosidad sigo mirando.

Poco a poco veo como tu mano aumenta el ritmo de las caricias e imprimes más velocidad a tus movimientos. Ahora, una ligera excitación comienza a abrirse paso por mi cuerpo al ver el tuyo desnudo. Casi en tinieblas, intuyendo más que viendo y oyendo los ligeros sonidos que salen de tu boca, mi mente sí es capaz de ver tu sexo completamente erecto y duro entre tus manos, y lo imagino entre las mías, entre mis labios. Que poder tiene mi imaginación. Casi es como si lo pudiera sentir, como si esos movimientos que tú realizas los sintiera en mis propias manos. Ahora estoy mucho más excitada y puedo sentir la humedad entre mis piernas. Me gusta mirarte. Dios, me gusta mucho mirarte. Tú sigues completamente ajeno a mis miradas. Creo ver que tus ojos se cierran, aunque tampoco estoy segura. Mis manos se acercan a mi cuerpo y mis dedos resbalan por mi sexo. Un ligero gemido escapa de mis labios y te miro para ver si te has dado cuenta. Pero no, tú continúas completamente concentrado en tus propias sensaciones, preocupado en acallar tus propios sonidos. Me excita sobremanera que no sepas que estoy ahí. Y me acaricio mientras te miro, y repito tus propios movimientos adaptados a mi cuerpo. Tengo que morder mis labios para que no escuches mis gemidos ni mi respiración entrecortada porque mis pulmones de pronto necesitan mucho más aire. Me reclino en la pared mientras mi cuerpo estalla de manera inesperada en un orgasmo solitario. Abro los ojos y te miro. Tus ojos cerrados, tu ceño fruncido, tus labios apretados y la rapidez con que mueves tu mano, me indican lo cerca que estás del final. Oigo tu agitada respiración y veo como tu mano se detiene y sigue, se detiene y sigue mucho más lentamente. Hoy no han sido mis manos ni mi cuerpo quienes han recogido tu deseo, pero aunque no lo sepas tú sí que has sido el culpable del mío.

Vuelvo a la cama sin hacer ruido, con las piernas un poco temblorosas, con mi mente rebosante de imágenes de ti, con mi curiosidad y mi cuerpo satisfechos. He disfrutado mucho de lo que he visto, aunque creo que si hay próxima vez, volveré a la cama mucho más complacida. ¿Y a qué sabes exactamente por qué?

Fotografía: Sonja Iselmann

martes, abril 24, 2007

No hablemos más...


No hablemos más.

Deja que mis labios, mis manos y mi sexo escriban sobre tu piel todo lo que necesitas saber.

Fotografía: Doug Lester
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Todas las palabras

Todas las palabras que escribo en nuestros blogs, todas las caricias que dirijo hacia tu piel, todo el aire que circula de mis labios a tus besos, todas las veces que bebo de tu pecho, de tu boca o de tu miel.

Cada vez que mi sexo se humedece endurecido en tu interior, cada movimiento que hacemos cuando hacemos el amor, cada ocasión que consigo que se arquee tu cuerpo, que te falte el aire, que no veas nada más que el roce de mi piel.

Todas, todas estas veces, todas estas palabras, sólo y solamente significan TE QUIERO.

lunes, abril 23, 2007

No se si sabes...

No se si sabes lo que hoy te deseo. No se si sabes que quiero excitarte sin que nadie más que nosotros lo sepamos. Decirte al oído en nuestro bar palabras que definan las caricias que voy a realizar sobre tu cuerpo unas horas después. No se si sabes que furtivas caricias y miradas te asaltarán mientras preparas la cena, y que mis manos se posaran en tu pecho sin que puedas hacer nada más que decirme lo malo que soy. Va a hacer bastante calor, no se si lo sabes.

No se si sabes que estaré deseando encontrarme a solas con tu cuerpo, y tenderlo delante de mis manos, y comprobar que todo lo que deseo está bajo sus alcances. No se si sabes que no quiero dejar ninguna parte de tu piel sin mis caricias, y que puedo alternar mis dedos, mis labios y mi sexo para hacerlas. No se si sabes que no voy a parar hasta que tu respiración se vuelva inquieta bajo mi cuerpo.

No se si sabes que quiero besar tu sexo. No se si sabes que mis dedos ayudaran a mis labios en su labor de llevarte en volandas hacia el placer que desearas tener en ese instante. No se si sabes que me gusta murmurar "te quiero", "te deseo" y "me gusta" al mismo tiempo que mi lengua te recorre el coño por entero. No se si sabes que jugare con las durezas que me encuentre entre tus pliegues, y que no parare hasta que tus dedos se arqueen en mi pelo, y me anuncien que has llegado donde quiero.

No se si sabes que quiero medir tus interiores con mi sexo. Que quiero nadar en el agua que me ofrezcas. Y sentirla alrededor y dentro. No se si sabes que no hay instantes que puedan superar a estos que deseo, salvo si en algún momento me dijeras "te quiero". No se si sabes que quiero derramarme en ti y que lo demás me importe un bledo.

No se si sabias todo esto. Me lo dirán tus ojos en el mismo instante en que te vea.

Fotografía: Jo Grabowski

domingo, abril 22, 2007

Tus manos



Y yo me pregunto:

¿por qué será que hoy no puedo dejar de pensar en tus manos ni un minuto…?

¿y por qué precisamente en tus manos…?



Fotografía: Elena Shumaeva

viernes, abril 20, 2007

Pequeña fotografía de deseo #12


Me encanta ese instante justo en el que mi sexo toca por primera vez el tuyo, y se abre paso poco a poco, notando como tu agua me va cubriendo por completo, y me siento empezar a morir de lo que te deseo.

Fotografía: waterandskin

jueves, abril 19, 2007

Hoy no quiero verte

Hoy no quiero verte. Hoy solo quiero sentirte…

Taparé mis ojos y me tenderé desnuda. Me gusta mucho mirarte, pero hoy no voy a hacerlo, quiero probar. Dejare actuar a mis otros sentidos y esperaré ansiosa tus caricias que no sé de que parte de tu cuerpo vendrán ni en que lugar del mío acabarán.

Pero sí quiero que me mires. Quiero que veas como mi cuerpo responde al aire que mueves con tu cuerpo, como se endurecen mis pezones y como mi sexo se humedece, que observes como mi vello se eriza y como mi piel se estremece ante lo inesperado y deseado de tus roces. Quiero que me sorprendas, no tener consciencia ni del cuando ni del como.

Tenerte entre mis piernas ante mi sexo, notando tus miradas, sintiendo en él el aire leve que se escapa de tus labios, expectante, ansiosa, oyendo como late el corazón en mi pecho. Quiero no saber cuando tus labios se van a posar sobre él, que veas como me desespero por tenerlos, cuánto ansío que tus dedos me recorran suavemente, abriendo mis pliegues, buscando mi centro, acariciando, besando…

Y luego, si quieres, yo vendaré tus ojos y podremos volver a empezar. ¿Quieres?

Fotografías: Dominique Lefort y Jay Hilton

miércoles, abril 18, 2007

¿Y porque no?

¿Quereis jugar?

martes, abril 17, 2007

Lenta sorpresa

Siéntate, me dices. Tengo una sorpresa para ti. Estamos sólos en casa. Me siento en el sillón. Me suelen gustar tus sorpresas. Vas vestida con la camisola que utilizas a veces para estar por casa. Te veo ir hasta la habitación. Te veo ir y te oigo volver, porque vienes con los tacones puestos, y unas medias negras de las que no veo el final. Me comentas que has ido de compras....

Te quitas la camisola lentamente. Mucho más rápido se me caen los ojos. Tus compras son un un conjunto de lencería de color negro. Estas preciosa. Dejas caer la camisa al suelo, y te giras. Lo haces todo con exasperante lentitud.

Me preguntas si me gusta. Mis ojos te han contestado antes que mis labios.

Tus manos recorren tu cuerpo junto con mi envidia. Sin embargo, tus ojos permanecen fijos en los míos. Te dijo que eres muy bonita.

Te acercas a mí, y te agachas. De tus labios junto a mi oído dejas caer "Quiero ver cuanto te gusta". Y tus manos se aprestan a cumplir tus deseos. Sabes perfectamente lo que me encanta que coloques tu mano por encima de mi pantalón y agarres mi sexo. Sonríes. Intento acariciar tu cuerpo, pero te apartas, al tiempo que me dices que tu también quieres verme a mi. Me desnudo, desde luego no con tanta lentitud. Sigues sonriendo mientras me observas, y determinados resortes de mi cuerpo saltan hacia ti al verse libres. Tus dedos juguetean por encima del precioso tanga negro que ha resultado ser parte de mi sorpresa.

Me vuelvo a sentar y te acercas de nuevo. Te agachas para besarme. Me susurras un te quiero justo antes de besarme lenta y levemente. Hoy todo lo haces lento. Me gusta. Repites mi nombre, repites el te quiero. Tu mano rodea mi sexo, y lo recorres con esa lentitud que llena todo. Sigues besándome y ahora tus te quiero son mudos y acarician mi boca. Intento de nuevo acariciarte, y de nuevo me dices no.

Te arrodillas con una pierna a cada lado, y acercas tu cuerpo. Noto el tacto de tu piel y de la tela de mi sorpresa. Mi sexo te roza y tengo que hacer verdaderos esfuerzos para no traducir en caricias todo lo que me haces sentir. Te pegas a mí hasta que no existe aire entre nosotros. Huelo tu cuello y siento tu pecho en el mio, atrapado por el sujetador de encaje. Sin embargo, noto que tus manos se separan de mí y al poco tiempo, juegas con tu pezón colocándolo en mis labios, ya sin la prenda que nos separaba. Lo beso, intentando ser tan maravillosamente aplicado en la lentitud que pretendes dar al tiempo. Rodeo con círculos su dureza.

Vuelves a coger mi sexo entre tus manos, y esta vez apartas la tela que cubre tu sexo y colocas el mio en tu puerta. Y no es que yo entre en ti, sino que eres tú la que me vas cubriendo poco a poco. Susurras "me gusta". No podemos estar más juntos ni más lejos de todo. Nos quedamos quietos. Y luego empiezas a moverte sobre mí. No hace falta decir que lentamente. Ahora ya no niegas tu cuerpo a mis caricias, y te abrazo para tener todo lo que quiero entre mis manos. Acompasamos nuestros cuerpos al movimiento del agua que empieza a fluir desde tu sexo. Te beso, o me besas, o nos besamos. Me coges del pelo y me acercas a ti. Me obligas luego a levantar la cabeza, y nos miramos a los ojos mientras todo se diluye, mientras te vas, mientras nos vamos, mientras me voy, mientras como siempre, todo es agua.

Cuando conseguimos volver, me preguntas de nuevo si me ha gustado la sorpresa.

Y te contesto. Y te sonrío.

Fotografía: Valery Velikov

lunes, abril 16, 2007

No puedo resistirme

Me gusta verte dormir. Siempre de frente, siempre con tu cuerpo extendido hacia mí, hacia mis ojos. Tu sexo suave y tranquilo atrae mi mirada. Paso un dedo muy suavemente. No quiero despertarte, pero no puedo resistirme. Acerco mi boca y deposito un beso muy leve. Murmuras entre sueños, ¿qué puede estar pasando por tu cabeza? Mi lengua asoma un poco entre mis labios y se posa en él unos segundos. No hay movimiento. Así que vuelvo a probar pero ahora durante un poco más de tiempo, un poco más intenso, un poco más húmedo... Mis propias manos se entierran entre mis piernas, mis dedos juegan con mi cuerpo sin un sonido pues no quiero despertarte. Pero es que no puedo resistirme. Sólo un pequeño beso más, me prometo a mi misma. Y allí lo poso junto con un pequeño suspiro.

Ahora, sin embargo, tu cuerpo empieza a responder, por lo que alzo mi mirada. Tus ojos están abiertos. Te has despertado y tu cuerpo también. Tendré que compensarte por haberte sacado de tu sueño. Y creo que sé perfectamente como voy hacerlo.

Fotografía: Jürgen Buch

domingo, abril 15, 2007

¿Sabes como me gusta estar?


Con una oreja en cada pierna y la boca donde caiga.


Fotografía: FotoEgo

viernes, abril 13, 2007

No se

No se si besarte primero o enviar mis caricias por delante. Quizás sea buena idea combinar ambas cosas.

Tengo la duda de recorrer los finales de tu espalda con mis manos, o mejor usarlas para perfilar tu pecho y circular alrededor de tus pezones con mis dedos. No hay duda que preferiré hacer primero una de las dos cosas, y después de la una, otra.

Albergo recelos sobre si es preferible presentar primero mi sexo al albergue de tus manos, o que sean las mías quienes busquen el calor y la humedad de tu sexo y sentir su agua circular entre mis dedos. Lo mejor será que lleguemos a un acuerdo y a una posición en que ambos deseos queden satisfechos.

No se que hacer. Si buscar mojar mis labios directamente en la puerta de tu sexo, o dejar que tu boca recorra y haga agua la erguida piel de mi deseo. Está claro que es difícil decidir entre ambas cosas, así que primero será cruz y después... después no creo que esté para buscar monedas.

Por fin tendré que decidir si te miro a los ojos, o en que dirección podemos mirar ambos, toda mirada al mismo tiempo que mi sexo se encuentra cubierto y rodeado por el agua de tu cuerpo.

En fin, ya ves que no se si hacerte el amor, o el amor hacerte. Así que será mejor que hagamos lo primero, y después... después vuelva otra vez a tener las mismas dudas.

Fotografía: Andy Hunger

jueves, abril 12, 2007

Una de curiosidad (conclusiones)

Que curioso es esto de los idiomas. O que curioso es que hablando el mismo idioma, digamos cosas tan distintas. Recuerdo que cuando era pequeña e íbamos a la playa, si me alejaba un poco, enseguida mi madre me gritaba: “Niña, ¿dónde vas?” y yo respondía también a gritos: “¡A coger conchas!” O también recuerdo un día que estando de vacaciones con mis hijos pillé a mi hijo tirando piedras a una palmera. “¿Que haces?” Le pregunté enfadada. “Intento tirar cocos”. Si no hubiéramos estado en España, los significados hubieran sido muy diferentes.

Y ahí no queda la cosa. Yo tengo la manía de cuando pregunto a alguien si le apetece algo, digo “¿te pete?” Últimamente Álvaro me mira diferente…sobre todo cuando no se lo digo a él.

Aún hay más. Por ejemplo. Estar como una chota, dicho sumamente común en España. Resulta que en argentina chota es pene. Así que decir “estas como un pene” suena raro. O como una pija, poronga, chibichanga (estas son buenas) pula, cuca, membru, pincho, güevo, paloma, pichón, penis o glied.

Más. Mis hijos se preguntan entre ellos: “¿me das una chupada?” Se refieren al helado, claro. A veces llamo a mi hija “mi cosita”. Y los albañiles cogen sus picos para hacer agujeros. Aquí son los coches los que culean. Ahora cuando Álvaro me pida una cuchara, no se que voy a ponerle en la mano (depende de mi ánimo). Mi hija grita como un demonio si ve una cuca (como llama ella a las cucarachas) o coge sus gomas y las pone en su pelo.

Por no hablar ya de otros idiomas como el rumano, alemán, gallego o catalán. La palma se la lleva Belita con su “die Selbstbefriedigung”, una masturbación impronunciable.

Gracias a todos por vuestra colaboración. Ha sido divertido y muy instructivo. Y como bien decís no es como se dice, sino el disfrute, el amor y el placer, totalmente universales.

Fotografía: Joachim Grabowski

miércoles, abril 11, 2007

Miguelito está triste (Y Victoria Beckham no)


alvaro y miguelito
Originally uploaded by Nos gusta el agua.
Nos gustan las caricias, nos gustan los besos, nos gusta, en fin, el agua. Lo que no nos gusta es la indecencia y eso es lo que nos parece que alguien se pueda gastar 1,8 millones de dólares en un vibrador, máxime para realizar las mismas funciones básicas que nuestro Miguelito. No pretendemos arreglar el mundo ni somos de los que se la cogen con pinzas, pero teniendo en cuenta que el sexo y el placer es aún de las pocas diversiones que sobre todo requieren de cosas tan intangibles como el amor, la pasión, el deseo, el juego... gastarse ese dinero es indecente. Un gasto superfluo. Cuando utilizamos a Miguelito, es nuestro cerebro quien lo mueve, quien lo siente, quien lo utiliza. No está hecho de platino, sino de neuronas. No tiene diamantes, pero si deseo. Y agua... y esa no se compra con millones de dólares.

Y tú, Miguelito, alegra esa punta, que lo importante es que tengas "buenas vibraciones"....

martes, abril 10, 2007

Semana Santa

Bueno, santa, lo que se dice santa, pues más bien no ha sido. Ni una procesión, ni una película del tipo “Túnica sagrada”. Nada de nada. Eso sí, semana de pasión… eso ya es otra cosa. Álvaro de vacaciones, los niños con sus respectivos. Solos. Completamente solos. Acostándonos de madrugada, durmiendo hasta bien entrada la mañana, comiendo cuando teníamos hambre… y pasión, mucha pasión.

En la cama, por la mañana cuando me despertaban tus caricias y tus besos. Caricias que empezaban suavemente para irme sacando poco a poco de mi sueño. Besos que se iban haciendo más y más apasionados según iba saliendo de mi sopor. Tus dedos en mi cuerpo desnudo que iban arrancando algún que otro suave gemido hasta que alcanzaban mi sexo. Y tus caricias se hacían más insistentes, más apremiantes mientras nuestros cuerpos iban respondiendo al lenguaje de tus manos. Y de las mías, que no queriendo ser menos se aferraban a tu sexo ansioso hasta recibir en ellas el calor y la humedad de tu deseo.


En el agua. Mientras enjabono tu cuerpo y tú cierras los ojos en un dejarte llevar por mis caricias, allá donde yo quiera llevarte. Y te llevo muy lejos y me llevas muy arriba. Allí donde mi boca es protagonista y tu polla único referente para ella. Una ducha donde salíamos un poco más cansados de lo que habíamos entrado, pero mucho más satisfechos.

Y por supuesto, nuestra agua. Compartiendo una charla y un par de caricias. En la sala medio en penumbra, con unas copas, descubres mi pecho y juegas con él mientras varios pares de ojos se vuelven hacia nosotros. Noto tu ansiedad bajo el pantalón y me excito al percibirla. Bajamos y me dejo acariciar por el agua, por las miradas que nos rodean y por tus dedos que se deslizan por cada rincón de mi sexo. Poseídos ambos por un mismo deseo, agarras mis caderas y me penetras profundamente, y mientras el agua y tú me mecéis en vuestros brazos, cierro mis ojos y me dejo llevar por una explosión de placer que me invade por entero.

Y eso sí, luego torrijas, claro, que a Álvaro siempre, siempre le entra el hambre.

Fotografías: Cord Boschen
Juerguen Kampa

lunes, abril 09, 2007

Una de curiosidad


EYE
Originally uploaded by sevkiz.
Hemos dicho muchas veces que nos gusta mirar. Y que nos miren. En esta ocasión, queremos saber. En el agua entra mucha gente del otro lado del mar (al fin y al cabo, agua). Aunque el deseo, el placer y el amor son idiomas universales, y más o menos iguales en todos lados, no es así la manera de llamarlos. Tenemos curiosidad por saber como se le llama en otros países a "hacer el amor", o de que manera se denomina al sexo femenino o masculino, o a los pechos, o conocer si el sexo oral se llama igual en todas partes, porque hacerse, hacerse seguro que se hace en todos los sitios igual. También nos gustaría saber como se trasladan estos términos al catalán, el euskera, galego... Intentaremos ir actualizando el post con vuestras aportaciones...

Besos desde el agua y gracias de antemano.

domingo, abril 08, 2007

Nos gusta mirar #7


Video enviado por Blazea50
"Monster's Ball" (2001) de Marc Foster

sábado, abril 07, 2007

Deprisa

Te lanzas con tus labios sobre mi cuello, y lo recorres con locura hasta mi boca. Me ocupas, me invades, me excitas. Nos falta el aire que parece que tenemos que buscar en los labios del otro. Mis manos tocan tus mejillas, aprisionan mi mundo entre sus dedos.

Estas fuera de tí, te despliegas en tus labios, en tus manos quitándome la ropa, en tus dedos aferrando mi piel por debajo de los pantalones que desabrochas con celeridad pasmosa. Yo acaricio tu pecho por encima de la ropa, que no puede ocultar la dureza de tus pezones endurecidos de deseo. Pronto el suelo es un campo de batalla de derrotadas telas, y mis labios aprisionan la piel de tu pecho y circulan alrededor del placer de quedarse en tus rosados. Tu mano alborota mi cabello y me aprietas contra tu cuerpo.

Todo en tí parece ansia, rapidez y prisa. En cada caricia pareces acelerar el deseo que bulle entre tus dedos, y pronto aferras mi sexo como si temieras que pudiera desvanecerse.

Tu mano no para de moverse mientras mis dedos buscan el agua de tu sexo. Agua en la que se sumergen mientras mi sexo se hace polla definida por tus manos. Te levantas para hacer que me siente en el sofá donde a veces vemmos series sin ningún sentido comparado con la visión de tu cuerpo desnudo hecho boca echado sobre mi sexo. Me lamen tus pezones, tu sexo se hace lengua, es tu piel entera la que cubre con agua mi sexo erguido y combatiente. Tengo las piernas abiertas, el sexo entre tus labios y un enorme deseo de follarte.

Mi pensamiento debe recorrer todo mi cuerpo y salir por el gua que pruebas con tu lengua, porque te levantas y simplemente te sientas en el trono que te corresponde por ser reina. No tienes cuidado ni medida. Entro en tus salas hasta el fondo, hasta sentirte alrededor y tu sentirme tan dentro como puedes. Y el resto es fuego, como si quisieras que ardiera entre tus muslos y el viento echara la ceniza en la comisura de tus labios para comprender a que sabe el deseo. Te mueves tan aprisa que cualquier control es tan absurdo como inutil. Me quieres dentro sin medida, sin cerebro, sin ideas. Sólo quieres mi deseo, mi agua, mi pasión, mi sexo. Y no puedo hacer otra cosa que vaciarme entero al tiempo que mi cuerpo se tensa contra la piel blanca de tus muslos. Y esa tensión parece transmitirse hacia tu cuerpo, que tambien recibe una descarga infinita de deseo, que te termina dejando acurrucada entre mis brazos.

Y tus labios, temblorosos entre un beso y otro sobre la piel de mi pecho aun respirando con profundidad, tan sólo aciertan a susurrarme: te quiero.

Fotografía: Germán Saez

jueves, abril 05, 2007

Pequeña fotografía de deseo #11

Me gusta cuando aún estas con la ropa puesta, y acaricio tu sexo por encima de de una tela que pronto desaparecerá, y tus piernas se van abriendo lentamente empujadas por mis labios.

Fotografía: ebcphotographies.com

miércoles, abril 04, 2007

Porque nos gusta el agua

1.- Sólo bebemos agua. Ni vino, ni cerveza, ni un miserable refresco. FALSO.
La verdad es que si que bebemos algo más que agua. Clara de casera para Alba, cerveza para Álvaro. Ballantine's con Coca-cola para ambos. Hashimuri con precaución de vez en cuando, vino en alguna que otra ocasión (sólo Álvaro) y cava catalán para brindar... por vosotros, por ejemplo.

2.- Somos excelentes nadadores, con alguna que otra marca respetable. FALSO.
Tampoco es que nos ahoguemos, ni que sólo entremos al mar hasta la pantorrilla. Es más, a punto estuvo uno de nosotros de darle al waterpolo, pero le pilló pelín adulto. Nos defendemos, pero el amigo Phelps puede estar tranquilo.

3.- Nos va la pesca.
FALSO
La verdad es que, a no ser que Flavio (Briatore, el amigo y ex-jefe de Fernando, ese que tenia un renault y ahora le han dado un mercedes) nos invite a su yate para capturar un pez-espada, la caña la preferimos en copa de tercio y en barra.

4.- Nos apasionan los cruceros.
FALSO A MEDIAS.
O verdad a medias, depende de como se mire. Dado que hemos hecho uno o ninguno, la verdad es que no podemos opinar. Algunos tienen muy buena pinta la verdad. Y será por dinero... Flavio!!!

5.- El agua empezó siendo... un sueño.
ESTA SI.
Esta es la buena, la chachi, la respuesta a la pregunta del millón. Alguno de vosotros ya la sabía, y otros podiáis intuirla. El agua es un lugar físico y también el deseo que nos rodea. El agua es un local a donde ir y una mirada que se convierte en caricia. El agua es salir una noche, y unos labios repletos de humedad tibia. Si alguien quiere saber algo más sobre el lugar al que nos referimos, este sábado santo andaremos por alli... por si alguien se quiere apuntar...

Fotografía: Jean Christophe Perie

martes, abril 03, 2007

Me gusta

Por fin hace un poco más de calor. Ya se han ido estos fríos que me hacían meterme entre las sábanas a toda prisa, aterida, casi desnudándome por el camino que hay entre la mesilla de noche y la cama. Ahora podemos volver a estirarnos desnudos sobre el edredón mientras miramos algo en la televisión antes de dormirnos.

Plumas. Acaricio tu cuerpo con una pluma, suavemente. Tus ojos se cierran, mientras sigue su camino por tu cuerpo, donde yo quiera llevarla. Tu espalda, los brazos bajo tu cabeza, tu nuca o tu sexo, que apenas se vislumbra entre tus piernas levemente abiertas. Te estremeces y tu respiración se va acelerando a la vez que un estremecimiento de deseo recorre mis entrañas. Cambio la pluma por mis dedos, tan suaves que apenas si te das cuenta. Pero mi excitación aumenta y con ello el ritmo de mis caricias. Abres los ojos.

- Date la vuelta –te pido.

Así lo haces y me dedico a tu pecho, cuello y muslos. Tu sexo empieza a responder y ni siquiera lo he tocado. Tus ojos se cierran otra vez y vuelvo a cambiar a mis dedos. Ahora también entran en acción mis labios y tus manos ya no pueden estarse quietas. Me acaricias el pelo y los hombros mientras lamo tu pecho, mientras mis manos se afanan en tu cuerpo. Agarro tu sexo duro, firme, completamente erecto y mi boca se acerca a él, despacio. No quiero que te muevas, que hagas nada. Me gusta que me dejes hacer a mí. Me gusta hacerte disfrutar. Hasta el final.

Fotografía: Samantha Wolov

domingo, abril 01, 2007

Publicidad nada subliminal